jueves 26 de noviembre de 2009

Se ruega a los pocos que lean este blog (eso me incluye a mi y a mis otras dos personalidades) intentar interpretar correctamente los textos. Si no es de su interés hacerlo, entonces no mensajeen.

La gerencia

domingo 22 de noviembre de 2009

Putrefactio

Rebotan mis sonrisas sobre el ventanal. El clima es como el bejuco de mi ánimo, ja. El cielo ya no me pesa, la brisa es amable y el sol me saluda desde temprano. El invierno ha sido un mal paso, uno decisivo. Mientras avanzaba lento me llevó a la cima de la colina y rebeló mis tierras; desde allí apuntó sin sorpresa lo que había detrás de mis límites, en especial de aquellos que yo negaba, que todos negamos. Pude ver que dediqué muchos meses a abrir caminos a las montañas negras de mi debilidad, de mi maldad, de mi rencor. Era verdad, me había hecho un animal peligroso incluso para mí. Pero es lógico no? Estuve hace un tiempo tan cerca de la luz, del placer primario, espiritual. Era lógico que de regreso del mercurio filosófico me toque conocer la pesadez del plomo. Todo está equilibrado.

Ahora ya sé por completo quien soy. Cómo ser feliz si no conozco hasta lo más repugnante de mi?, cómo ser una persona sin conocer el olor de los tejidos de sangre negra?, cómo sostener con firmeza mis riendas sin saber de todos los caminos? Y mientras los ecos del "adiós" de las nubes sucias llegan tarde y lento, a los dos años de la muerte de mi padre, he quemado cerca del mar el plástico que me ataba a un luto prolongado. El fuego, el humo y la ceniza curaron las heridas expuestas por la soga de los muertos en aquel ritual que inció un camino y este cambio.

Ahora, luego de estos dos años yo soy otra y la misma. Me he reconciliado con el fuego y el azul, he inciado nuevas relaciones con la naturaleza y con mi furia, lloré en la plaza de Tian'anmen y vomité cerca de Bruno; también he viajado, bebido, bailado, llorado, gritado, reído, flotado, revolcado, querido, temido, detestado, caído, desaparecido, excitado, trabajado, renunciado y he corrido. Y después de todo sigo limpiándome la nariz de la misma forma.

Ahora voy con la brisa, hasta mi cabello se alegra con el sol.

Tus sonrisas rebotan sobre mi ventanal.

domingo 11 de octubre de 2009

jA! Esque aún no te has dado cuenta que no me verás en el piso por más de 15 minutos?... Si me hundo en desesperación, si sangro dolor con ruidos animales, si con el llanto me deslizo fuera de tiempo y espacio, siempre alguien o algo ha de extenderme la mano, me mirará sereno con el rostro iluminado, y yo pondré mis piernas en movimiento. Me erguiré y seguiré caminando. Entonces, quítame lo que quieras, llévate lo que puedas, arranca de mi cada metal amado, haz lo que desees, yo me voy a levantar cada vez, y cada vez con más ganas de contrariarte, destruirte, y reirme finalmente. Haz lo que quieras, siempre habrán mujeres como huaycos que tú no podrás detener y que luego de correr tras mi cosas me recogerán del piso como un pañuelito mojado, me dirán que todo saldrá bien, mientras esperan que mi terror transmute en una casa de ladrillos. Lima de mierda, desde que he pisado tu cielo supe que la batalla la voy a ganar yo. Derrama toda tu hostilidad, dáñame todo lo que puedas, me defenderé hasta donde den mis fuerzas. Y si al final del forcejeo corres riéndote de mí, yo lameré mi brazo mientras lloro, abrazaré a mis amores, mis hermanos y mi madre, dormiré e iré a trabajar al día siguiente.

viernes 25 de septiembre de 2009

ja je ji jo ju

En este momento algo me invade, algo que está fuera de mí, es decir, algo que ni controlo ni me pertenece, pero que despierta de fuera y de dentro como si todo lo inundara siempre. Se levanta transparente de los muebles y los postes una emoción que pensé que había dejado entre ríos y bosques pero que regresó entera a mí luego de leer con todo el pulmón y la mitad del estómago, en lo más céntrico de mi sala y de los ojos asustados de mis hermanos, la verdad de mis días hecha párrafos: la condena de ser una miserable feliz de serlo luego de salir del hoyo. Oscuro, oscuro, oscuro; ya lo conozco y ahora es mi refugio. Mirar de dentro de mi cueva como el resto camina con los lapiceros en los bolsillos de la camisa es mil veces mejor que creer que pertenezco al purismo indigesto de los verbos y los cabellos, un aborto de hombre corriente. La felicidad de salir por ratos de la grieta a probar el éxtasis del cielo azul vale por mil el olor a humedad en la negritud de mis sábanas. En este momento pueden irse todos ustedes a la misma mierda, porque soy feliz.

...

-He llegado temblando, aún no me he sacado los tacos, apagué la tele y hundo mi voluntad en los ojos de mi hermano-

"¿De qué, quieres saber? No sé, te juro, pero estaban convencidos. De lo que eran, supongo, de lo que valían, de su diploma. No, no es eso. Algunos eran modestos y no se creían infalibles. Pero hasta el más modesto se sentía seguro... Eso era lo que me crispaba, Bruno, que se sintieran seguros. Seguros de qué, díme un poco, cuando yo, un pobre diablo con más pestes que el demonio debajo de la piel, tenía bastante conciencia para sentir que todo era como jalea,
que todo temblaba alrededor," -ahora tengo 6 años y dudo del vaso que sostengo- "que no había más que fijarse un poco," -fuerte- "sentirse un poco" -más fuerte!- "callarse un poco" -gritando!- "para descubrir los agujeros" -lloro...- . "En la puerta, en la cama: agujeros. En la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo..." -estoy flotando entre las imágenes de mi infancia, mi catre de madera y dos muñecas sucias- "Pero ellos eran la ciencia americana, ¿comprendes Bruno? El guardapolvo los protegìa de los agujeros; no veían nada, aceptaban lo ya visto por otros, se imaginaban que estaban viendo. Y naturalmente no podìan ver los agujeros, y estaban muy seguros de sí mismos (...)

-me he puesto a reir nerviosa mientras busco la parte que sigue-

"...Se creen sabios porque han juntado un montón de libros y se los han comido. Me da risa, porque en realidad son buenos muchachos y viven convencidos de que lo que estudian y lo que hacen son cosas muy difíciles y profundas. En el circo es igual, Bruno, y entre nosotros es igual. La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento. Mirar, por ejemplo, o comprender a un perro o a un gato."

-
junto el libro, cito el título y páginas de Cortázar, y me doy cuenta que tengo los ojos cerrados, en minuto y medio he tenido la certeza de saber lo que sigue a cada letra... Abro los ojos, Román sonríe como si supiera lo que ha pasado, el resto, con el aliento perturbado, regresa a la certeza de sus objetos tratando de pensar que no estoy loca.-


...






lunes 31 de agosto de 2009



lloro lloro lloro
porque estoy más loca que nunca
río río río
por la misma razón

los días dorados han de valer por los cenizos
la intermitencia de la luz sanará el corazón

lunes 24 de agosto de 2009

Y un poco de paz

Tengo sonrisas sobre almohadas, madrugadas de colores y un trabajo lector que cada vez va mejor... pero a veces, por las tardes, no es suficiente... los miedos son de todos los días.






domingo 9 de agosto de 2009

El despertar de la niebla.

Flotando en la piscina bajo las estrellas he sido desde niña un personaje de Nivola. "Parece que alguien me estuviera soñando, veo todo detrás de mis ojos". Hace mucho que domé la gran angustia, pero hoy Augusto Pérez piensa en matarse y me recuerda que es el sendero de los que no despiertan de la niebla, y que bien hubiera podido ser el mío. Pero sonrío y recuerdo que me siento viva en su pecho, en su abdomen, en su risa y en su cama. Pero también, y mucho más, en la mía, y en mi risa y en mi abdomen y en mi pecho. Ya no soy el sopor ajeno y sé que existo hasta en este dolor de frío. Pero la certeza ya no de mí, si no de la existencia de una infinita fuente de intensos sollozos de alegría me fue entregada en las pisadas hacia el horizonte de mi pasado y mi futuro. Decidí nadar a intentar pasar el mar a un hoyo en la playa.